La Importancia de la Fijacion de los Recursos

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El Proyecto Debe Partir de Información Firme y Confiable

Lo primero por hacer es elaborar la lista de actividades, luego, colocarlas secuencialmente, seguidas del tiempo de ejecución de cada una de ellas. Ya, con esta información, solo resta  asignar los otros recursos a las actividades. Es decir, el personal, los equipos de construcción, los materiales y, finalmente, los costos. En resumen, los recursos a considerar son:

–  El tiempo

– La mano de obra

– Los materiales

– Los equipos de construcción y

– Los costos.

Pero este tema de selección de recursos no es tan simple como parece. Es quizá la función más delicada y la que demanda mayor experiencia. Decide en buena parte una licitación y puede dar lugar al éxito o al fracaso de los trabajos. Si una actividad sufre por carencia o exceso de recursos, en ambos casos se afectará la productividad lo cual redundará en mayores costos.

Para el caso de una licitación la falta de recursos lleva a una propuesta por debajo de su precio real y el exceso, por el contrario, a un precio sobreestimado que sacará del grupo de posibles ganadores al contratista. Por lo tanto, es prudente que las compañías dedicadas a la ejecución de proyectos, lleven un minucioso control de rendimientos y de  costos para  los equipos y la mano de obra. Esta será una información  valiosa que se convertirá en una ventaja competitiva y en un “know-how“ para la compañía, que le será de gran utilidad en los futuros proyectos.

Algo que debe evitarse, en el afán de ser más competitivos, es asumir los rendimientos del  personal de países distintos a aquel en el que tiene lugar la obra. Las circunstancias laborales y los niveles de destreza, difieren mucho entre los estados, especialmente cuando se compara la productividad de un país adelantado, con otro en vía de desarrollo.

Otro punto importante es la fijación de metas. La gente desea por naturaleza hacer un buen trabajo. Aunque es justo reconocerlo, que si un trabajador entiende lo que debe hacer, se acercará más al cumplimiento del objetivo buscado. Pero, la comprensión de las metas laborales, debe ser conjunta. Esto es, atañen tanto al supervisor como al trabajador. Por lo tanto, las fallas al comunicar las expectativas de manera adecuada pueden provenir de:

– Que el supervisor asume que el trabajador ya tiene la información necesaria.

– Que el trabajador por temor, no cuestiona al supervisor sobre cualquier incertidumbre que pueda tener.

– Que el supervisor al  no estar  seguro de las tareas requeridas para adelantar la actividad, imparta  una explicación vaga y ambigua.

– Que tanto supervisor como trabajador, tengan ideas preconcebidas y diferentes, acerca de lo que se desea.

Por consiguiente, si se quieren mejorar los rendimientos, resulta apropiado tener en cuenta los siguientes aspectos:

– Que las metas estén claramente definidas y puedan medirse.

– Que se establezca el tiempo de ejecución.

– Que sean conocidos los recursos.

– Que se especifique el grado de calidad.

– Que el trabajo se defina en un formato acorde con los detalles requeridos.

Además, es conveniente tratar lo relacionado con presupuestos, herramientas y equipos. Igualmente, hay que establecer el límite del presupuesto, y los controles de progreso que permitirán detectar cuándo se precisa de recursos adicionales.

Ahora, en cuanto a la calidad, es preciso aceptar, que  esta condición en repetidos casos, puede ser difícil de definir. Un proyecto dispone de múltiples normas y especificaciones, pero, aún así, puede haber instancias en las que se precise de mayor información, ya que la calidad tiene diferentes niveles de exigencia según sea el tipo de actividad que se esté manejando.

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Sobre el Autor

H.F. FACCINI. Investigador y analista petrolero. Ganador del premio nacional de inginieria. Director y professor universitario. Director de proyectos. Autor de mas de diez libros sobre gerencia de proyectos.

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