Los Riesgos

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La Presencia de los Riesgos en los Proyectos de Ingeniería Es una Cruda Realidad.

El estudio de los riegos es una de las actividades más importantes de los proyectos. Del manejo que se les dé, dependerán en buena parte, los resultados de la obra. El Coordinador con el grupo de Estimadores, deben tener un cuidado especial desde el momento de identificar los riesgos hasta encontrar las medidas de mitigación más adecuadas. Pero, sin olvidar, que los riesgos también pueden ser portadores de beneficios cuando se encauzan de manera apropiada, y pensando siempre en las ventajas que pueden brindarle al proyecto. La industria de la construcción es intensiva en tareas complejas, sujetas a la presencia de múltiples posibilidades de riesgos.

Lo primero por hacer es establecer en donde están ubicados los riesgos del proyecto en estudio. Este ejercicio facilitará los análisis posteriores y permitirá encontrar los costos implicados. Es lógico entender que los riesgos ubicados dentro del grupo de trabajo, tienen un mejor pronóstico y un más fácil manejo. Vale anotar que los riesgos no solo pueden ocasionar costos adicionales, sino incrementar el tiempo de ejecución de la obra y afectar la calidad de los trabajos.
Conocida la localización de los riesgos, el siguiente paso es evaluarlos. Es preciso saber la magnitud del daño que pueden generar. Luego, viene algo crucial, medir el impacto que causarán y la probabilidad de que se presenten. Al aplicar estas dos últimas figuras podrá conocerse el monto en pesos de las fallas que causará. Pero, obviamente, la labor de un Estimador de costos es buscar la manera de mitigar los riesgos.

Para hacer lo anterior tiene cuatro opciones, evitarlos cambiando una fuente de alto a bajo riesgo; transferirlos, es decir, pasarlos de una fuente a otra; controlarlos, reduciendo la probabilidad del impacto que puedan causar y, por último, asumirlos, es decir, reconocer su existencia y no actuar. Ahora, puede suceder que un riesgo tenga una alta probabilidad y bajo impacto o, por el contrario, baja probabilidad y alto impacto.

Por otra parte, si se toma la opción de asumir un riesgo, siempre es aconsejable contar previamente con una alternativa de emergencia. Ahora, en cuanto a las oportunidades eventuales de los riesgos, es una buena alternativa hallar las ventajas y los beneficios que puedan traer. Por ejemplo, fuertes lluvias que podrían crear un impacto negativo en una obra, en determinados casos pueden significar un alivio para los trabajos. Un paro vehicular puede facilitar la ejecución de la obra e incrementar los rendimientos. También, un riesgo surgido por una fuerza mayor, puede ocasionar prórrogas y ajustes económicos en favor del contratista.

Algunos de los desaciertos frecuentes generadores de riesgos son los tiempos de ejecución optimista; estándares de calidad impecables; aplicación incorrecta de responsabilidades; costos subestimados, y un alcance de los trabajos reducido o no realista. Finalmente, es conveniente evaluar los riesgos con preguntas como : ¿Afecta el precio del proyecto? ¿Afecta el tiempo de ejecución? ¿Afecta la calidad de la obra? ¿Afecta el alcance de los trabajos? ¿Afecta las relaciones contractuales?

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Sobre el Autor

H.F. FACCINI. Investigador y analista petrolero. Ganador del premio nacional de inginieria. Director y professor universitario. Director de proyectos. Autor de mas de diez libros sobre gerencia de proyectos.

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