Los Tres Elementos Motores de una Propuesta

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Es Conveniente Aplicar las Virtudes Recibidas de la Naturaleza Humana en los Proyectos de Ingeniería.

Los seres humanos conservamos en nuestro intelecto una serie de virtudes que, repetidamente, permanecen adormecidas y no logran aflorar para apoyar el accionar de las personas. Me refiero a tres atributos específicos y puntuales que merodean por las neuronas de la gente, estos son: la motivación, la empatía y la asertividad. Estos tres elementos correctamente aplicados, pueden potenciar la capacidad de un grupo de trabajo en su conjunto y favorecer abiertamente la elaboración de tareas, como es el caso de la preparación de una propuesta para una licitación.

Si logramos que la motivación florezca y, además, usarla para nuestro servicio profesional, encontraremos muchos beneficios que bien conducidos irán a favorecer los trabajos que se estén adelantando. Uno de ellos es descubrir estrategias originales. Cada licitación contiene características especiales que la hacen única y le infunden un tinte exclusivo. Luego, si se encuentran los senderos escondidos que por lo general presentan los concursos de obras de ingeniería, se estaría dando un paso firme en la conquista de la adjudicación de la obra.

Pero la motivación tiene otras facetas igualmente útiles y provechosas. Permite infundir en el grupo de trabajo el afán por la excelencia, y hacer que el rendimiento de los Estimadores no decaiga, sino que, por el contrario, permanezca incentivado dentro del grupo. Ayuda a que el personal disfrute del trabajo, elabore propuestas ganadoras y pueda alcanzar grandes metas. Por el contrario, cuando la motivación decae, los trabajos se verán seriamente afectados. Faltará esa chispa creativa que distingue a los equipos ganadores, y los resultados serán invariablemente pobres y sin posibilidad alguna de coronar exitosamente la licitación.

Por su parte la empatía es esa facultad de identificarse con el otro, ponerse en su lugar y percibir lo que siente. Puede desarrollarse mediante la práctica de escuchar con atención y prestar interés sobre aquello que nos dicen los demás. Por medio de la empatía aprendemos a escuchar a los otros, a entender sus sentimientos, y hacer lo que ellos necesitan. No como un acto de sumisión, sino por el contrario, de consideración y aprecio.

Por último tenemos la asertividad que es esa habilidad social que permite expresar y defender los derechos sin agredir y sin ser agredidos. A través de ella es posible departir libremente, y adquirir la responsabilidad verbal por las cosas que se dicen, siempre dentro de un marco de respeto mutuo. Sin duda aprender a comunicarse conservando un interés genuino por el interlocutor es no solo, una manera propicia de hacer las cosas bien, sino el medio indicado para que, las funciones que se realizan en conjunto, tengan grandes resultados y un final feliz.

En resumen, si estas tres grandes virtudes se diseminan dentro de la agrupación encargada de preparar una propuesta con destino a un proyecto de construcción, será posible incrementar la eficiencia de los Estimadores, y las posibilidades de resultar ganadores en el concurso se harán evidentes. De lo que en apariencia parecen cosas menores, puede surgir una dinámica exitosa que permitirá gozar con lo que se realiza y llevar los trabajos de elaboración de la propuesta a buen puerto.

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Sobre el Autor

H.F. FACCINI. Investigador y analista petrolero. Ganador del premio nacional de inginieria. Director y professor universitario. Director de proyectos. Autor de mas de diez libros sobre gerencia de proyectos.

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